Pequeña Caminata Nocturna

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- Bosque Encantado, óleo sobre tela de Carlos Álvarez quien desde otro continente refleja el mismo panorama que nos maravilló -

Uno de estos finales de semana, tuve la enorme suerte de ir a quedarme a un excelente y deseado lugar en la cordillera de los Andes. El lugar se

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El manejo del bosque nativo chileno

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El bosque nativo es por definición, el ecosistema más complejo y admirable de la naturaleza. Cuenta con millones de habitantes, que van desde lo macro de un roble milenario hasta lo micro de un organismo unicelular. La belleza y magia del bosque está en la interdependencia de lo uno con lo otro, en la perfecta armonía en la que conviven estos seres vivientes pese a las notables diferencias entre grandes y chicos.

En Chile, los bosques nativos han sido manejados de manera lamentable durante nuestra historia. La gran mayoría de ellos han sido destruidos por intereses económicos de grandes empresarios o de pequeños terratenientes. En ambos casos, la desinformación ha sido una de las razones más significativas del lamentable manejo forestal, en un país donde el bosque representa el 20,7% del territorio total.

Son cinco los tipos de intervenciones más comunes en un bosque nativo. Aquí, la revisión de sus principales características y consecuencias:

Deforestación:

Significa un cambio radical en la naturaleza del bosque y se refiere a la tala indiscriminada de las especies, ya sea para expandir la frontera agrícola o para el usufructo inmediato de la madera que contiene. Se le asocia a pequeños terratenientes sin posibilidades de invertir en un manejo sustentable del bosque y que requieren de un ingreso rápido o de un terreno para fines agrícolas que les asegure un ingreso inmediato y sostenible. Las externalidades más graves de este tipo de intervención, son la pérdida del bosque, de su riqueza genética, del hábitat para miles de otras especies que dependen de éste y la erosión de los suelos.

Sustitución:

Es el uso comercial del bosque en su máxima expresión. Significa la tala inicial del bosque nativo para luego sustituirlo por especies de rápido crecimiento que aseguren un rendimiento económico óptimo en términos de comercialización de la madera. De todas formas, existen cada vez más restricciones internacionales para quienes no manejen el bosque de manera sustentable, lo que no significa que este tipo de manejo sea menos rentable que el manejo comercial de un bosque nativo sin sustitución. Se pierde biodiversidad y patrimonio genético con este tipo de manejo pero se gana en captación de CO2 por la naturaleza de los crecimientos veloces.

Degradación:

Es la intervención más común de los bosques nativos chilenos. Se produce por la poca claridad de algunos títulos de dominio, las restricciones de liquidez de los terratenientes pequeños y la pequeña escala de operación que estos poseen. Se refiere a la introducción de ganado a los bosques nativos, quienes a través de su alimentación, van degradando el bosque hasta deforestarlo por completo con el fin de expandir la superficie agrícola. Fuerte erosión y degradación de los suelos hacen que el terreno jamás vuelva a recuperarse.

Manejo de alto riesgo:

Se realiza una corta de "protección" inicial que tiene como objeto obtener el mayor volumen posible de productos comerciales al inicio del proyecto. Luego, el bosque supone una regeneración natural. El problema es que muchas veces esta regeneración no se produce por que una vez hecha la corta de "protección" el propietario descuida el porvenir del bosque. Económicamente esto se explica pues el valor presente posterior a la cosecha inicial es generalmente negativo. Todo el valor económico del proyecto fue extraído de la primera tala. En definitiva, se producen externalidades como la pérdida de biodiversidad, patrimonio genético, etc.

Manejo sustentable:

Se refiere a mantener un bosque nativo con flujos comerciales positivos y constantes. No es la situación actual pues existe gran desconocimiento del rendimiento efectivo del bosque nativo y de las técnicas adecuadas para su manejo. De todas formas, este tipo de manejo presenta una importante desventaja económica con respecto a los otros, pues tiene un valor presente menor que la sustitución y el manejo de alto riesgo, pero existen variados métodos para maximizar su rendimiento que lo transforman, en conjunto con el valor que tiene la preservación, en una alternativa cada vez más utilizada.

Otro tipo de manejo es el que plantea Guillermo en su artículo Bosque sustentable, de la producción a la preservación.

De todas formas, hay varios aspectos que se pueden discutir de lo anteriormente señalado.

En primer lugar, todo cálculo económico, vale decir, las estimaciones de beneficios versus costos y los flujos de cajas con el método del valor presente, subestimarán el valor real de la biodiversidad, la belleza escénica, el misticismo y la magia de un bosque nativo. Ese es uno de los principales problemas el hombre moderno: intentar cuantificar a la naturaleza, siendo esta un elemento complejo de valor inmensurable.

En segundo lugar, cabe destacar que existen diversos instrumentos económicos para reorientar la conducta de los propietarios. Algunos de ellos son los impuestos a la deforestación y sustitución, la retención de ingresos ante el manejo de alto riesgo, el subsidio al manejo sustentable y el fondo de investigación forestal. Todos en la línea de proteger el bosque nativo de manera que los intereses de los propietarios no se vean tan profundamente afectados.

Por último, y a modo de conclusión, urge preguntarse porqué el individuo está casi obligado a mirar un bosque con fines económicos. Aseguro que bastará una noche bajo el techo lengas o alerces para comprender que el bosque nativo tiene mucho más que entregarnos que dinero para nuestros bolsillos. Protegerlo debiera ser una necesidad y sin embargo no lo es. Me parece que ir a dormir a un bosque nativo es el primer paso para hacerse consiente de lo importante que es pelear por que el ser humano no lo siga destruyendo. En la entrevista que le realizamos a Juan Pablo Orrego, nos comentaba lo increíble que es que los jóvenes de hoy no les interese adentrarse en la naturaleza profunda del bosque, y coincido con él. Prontamente publicaremos un artículo/guía para quién desee vivir una experiencia de este tipo y sumarse a la cruzada protectora del mágico bosque nativo chileno.

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Árboles nativos de Chile:

Alerce, araucaria, arrayán, belloto, boldo, canelo, ciprés, coigüe, lenga, lingue, maitén, melí, notro, palma, peumo, quillay, raulí, roble, tepa y ulmo. Si quieres ver sus descripciones, pincha aquí.

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La responsabilidad social del estudiante universitario

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La cobertura de la educación superior en Chile ha ido incrementándose de manera notable en los últimos 20 años. En 1990, sólo un 13% de la población tenía acceso a educación terciaria, situación que hoy en día se observa en un 27,5%, según los datos de la CASEN2006. Estas mejoras son alentadoras pues los avances logrados durante estas dos décadas anteriores han sido gigantes en comparación a los casi doscientos años de historia de nuestro país. Pero la cifra sigue siendo pequeña.

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Medioambiente y los 7 nuevos pecados capitales

7 pecados capitales

La cultura occidental cuenta con un fuerte arraigo valórico proveniente de la religión judeocristiana. En ella, se establecen los cánones de conducta de nuestras sociedades, las distinciones entre lo bueno y lo malo, y entre el cielo y el infierno. Más allá de nuestra creencia personal, estos valores están presentes en nuestra forma de mirar la vida. De esta manera, estamos domesticados de tal modo que matar nos resulta erróneo, así como no compartir y engañar a nuestras parejas... y además, nos parece sumamente lógico.

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El Club de Roma y "Los límites al crecimiento", parte II

poverty.jpgEn la parte uno de este artículo, conté sobre las conclusiones derivadas del libro Los límites al crecimiento, que sintetizaban el trabajo de los primeros años del Club de Roma: si continuaban las tendencias de crecimiento económico de nuestra civilización, existía la posibilidad de llegar a un colapso generalizado

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El Club de Roma y "Los límites al crecimiento", parte I

Hace cuarenta años, aquel mítico año de 1968, se reunió por primera vez el Club de Roma. Inicialmente formado por un grupo de 35 reconocidos científicos de 30 países, El Club nació como un grupo de reflexión que buscaba la promoción de un crecimiento económico estable y sustentable de la humanidad, a propósito de los cambios que estaba sufriendo el ecosistema global debido a la excesiva actividad humana. El paradigma del crecimiento económico ilimitado, bajo el supuesto de la oferta inagotable de recursos naturales, encontraba por primera vez una contraposición formal, y fue, en importante medida, la génesis del movimiento ambientalista a nivel mundial.

El Club, reunido por primera vez en la capital italiana, estaba formado por intelectuales del primer mundo: se le mostraba así a los círculos académicos que el creciente problema ambiental veía en los países ricos su origen pero también la fuente de sus soluciones.

En 1972, los estudios del Club de Roma se vieron plasmados en su más importante publicación: Los límites al crecimiento (The limits to growth), cuya redacción fue encomendada a cuatro académicos del MIT, que promediaban una edad de 26 años, liderados por Donella Meadows. El libro expresaba los resultados obtenidos por los autores en la creación de un modelo computacional ?llamado por ellos ?world3? -, que analizaba las tendencias de crecimiento de la población, demanda de recursos y generación de residuos.

Los resultados de modelo computacional ? el más sofisticado hasta entonces aplicado por el ser humano-, no dejaron indiferente a nadie. Todos los escenarios analizados -optimistas y pesimistas-, mostraban un colapso de la especie humana, básicamente un punto en que el planeta iba a ser incapaz de alimentar, mantener y emplear a la población, y que derivaría en una extinción masiva de especies, un agotamiento generalizado de recursos, y una disminución dramática en la población mundial. Incluso el más optimista de los escenarios mostraba que el colapso llegaría antes del comienzo del siglo XXII, menos de 130 años después de aquel 1972.

Pocos libros dieron más que hablar que Los límites al crecimiento. Muchos criticaron su visión alarmista y exagerada, y otros pusieron como grito en el cielo la necesidad imperiosa del ?crecimiento cero?. Pero pocos se atrevían a cuestionar la validez de los métodos estadísticos utilizados: era evidente que el modelo se basaba en supuestos matemáticos, pero hasta el más ignorante entendió que esa matemática regía ambos mundos: el real y el virtual construido por el ?world3?.

Independientes del alarmismo que pudo haber mostrado, el mensaje último de la obra es claro: si el crecimiento económico continúa, un colapso futuro de nuestra civilización es ciertamente posible y puede ser inevitable.

En la segunda parte de este artículo, que publicaré en los próximos días, me gustaría analizar la principal crítica que se hizo del libro y de la labor académica del Club de Roma: ¿Puede nuestra sociedad apostar por el ?crecimiento cero?, siendo que aun existen sectores del planeta donde aun no se satisfacen las necesidades básicas, con lo cual necesitan crecer económicamente de forma imperiosa?

Por el momento, los invito a leer otro artículo de este espacio donde ya tocamos el tema del crecimiento económico.

Ve la parte II de este artículo.

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El urgente y nuevo debate

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A propósito del muy interesante debate sobre energías renovables no convencionales I y II del post escrito por la Coca:

He leído con detención los argumentos, muy interesantes por lo demás, acerca de que fuente de energía utilizar para cubrir la demanda actual y futura de energía para el desarrollo

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Huella Ecológica: otro índice de sustentabilidad

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Hace un tiempo me referí a un índice de Sustentabilidad, el Ecoson, y me gustaría en esta ocasión profundizar un poco sobre otro indicador de cuan sustentable en una persona, país o sociedad: la huella ecológica.

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